Pescador

Cuando no hay nada que perder, cuando no hay nadie ahí,  ni en ningún lugar, 
cuando de verdad estás solo y sería el mejor momento para dejarse morir, o cuanto menos dejarse olvidar,
entonces, pasa eso, esa sensación rara, tan grande que te levanta, se clava en tu pecho y te golpea dos veces por segundo.

Eres libre.